Resumen

A traves de los años, se van acumulando memorias y recuerdos, muchos de ellos hermosos y que no te gustaría olvidar, pero algunos otros no tan bellos, sino dolorosos... Este espacio está lleno de eso, recuerdos...

Es una historia donde una adolecente conoció el amor, pero como no todo puede ser perfecto en esta vida, la historia se ve empañada de dolor, de mentiras y de engaños; muchos de ellos que aún duelen.

La protagonista soy yo, Mari y mi principe azul se llama Mauricio.

Entablamos una relación hace muchos años, pero no todo fue color de rosa y las cosas empezaron a ir mal... Muy mal...

Enjoy it!!

viernes, junio 12, 2009

Habían pasado varios días, y con los días se iban también los kilos, la depresión me estaba ganando la partida, pero yo no sabía como salir de ese estado catatónico en que me encontraba. Mi mamá me preguntaba todos los días que qué me pasaba, mis amigas estaban preocupadas por mí, hasta yo estaba preocupada por mí, pero lo que ellas no entendían y que yo sí era que Mauricio era mi mundo entero, y él ya no estaba...

Siguieron pasando los días hasta que se convirtieron en dos semanas, dos semanas enteras en que yo no sabía de él, que no lo había visto porque en el colegio las chicas no me dejaban salir para buscarlo, como era lógico.

Un día de esos en que encontraba más despierta, fui notando que los chicos me volvían a ver diferente, así que me fui al espejo del cole preocupada de que anduviera algo en la cara, porque ya eran varios días que la gente me veía raro, y cuando vi mi imagen en el espejo, me asusté porque no sabía quien era; puede sonar súper extraño, pero era mucho más bonita, tenía el pelo más corto, aunque yo no recordaba haberlo recortado, estaba mucho más delgada, pero no como enferma sino, que se yo, más bonita. Ese día recuperé un poco los ánimos, me sentía como en el limbo, Mauricio no estaba a mi lado, pero gracias a eso, yo había perdido peso y me sentía más bonita.

En la tarde me fui para el centro, ya no quería seguir escondiéndome, ya no me sentía tan desdichada como para pasar los días en mi cuarto, sola y triste; por lo que lo primero que hice fue llamar a mis amigas para ir a comernos un helado... Pero, lógicamente yo no iba a comer, si el no comer era lo que me tenía de tan buen humor, recordé que debía ir a pesarme, porque ni sabía cuanto había bajado de peso, eran 4Kg, uff me sentí increíble, saber que se podía bajar de peso tan rápido con el simple hecho de decirle que no a la comida; aunque yo le dijera que no simplemente porque no tenía ganas de hacer nada.

Mientras esperaba a las chicas, sentada en una banca del parque, Mauricio pasó por mi lado, aunque no se fijó que yo estaba ahí, a mi casi se me sale el corazón, pero en segundos recuperé la compostura y lo llamé. Cuando me vio, puso cara de susto, me dijo, uff que cambiada estas, te cortaste el pelo? y también estas mas flaca amor; cuando dijo eso yo reaccioné y me alejé un poco, entonces él me dijo que porque me alejaba, y me tomó la mano.

Dejé mi mano en su mano, entrelazada en sus dedos, pero empecé a sudar por lo que la solté, siguió hablando conmigo un rato, pero me dijo que ya se iba, que andaba haciéndole un favor a su mamá y que tenía que regresar a su casa, me dio un beso en la mejilla y se fue.

Cuando llegaron las chicas, me llevé la sorpresa de que habían traído con ellas a Popeye (no nos hablemos más..), a quien tenía un montón de tiempo de no ver, se había cortado su cabello, aunque no por eso se veía mal, pero a mi me gustaba más con su pelo lacio y largo.
Estuvimos vacilando por horas, mis amigas estaban súper contentas de que yo hubiera recuperado los ánimos tan rápido, y me veían tan bien que no me querían preguntar a qué se debía, y yo no les iba a contestar de que era porque llevaba como unas dos semanas de no comer más que lo mínimo, una galleta, o un jugo, sólo si me daba hambre.

Esa tarde, hablamos, y ellos tomaron unas bebidas pero yo solo pedí agua, les dije a mis amigos que mientras esperaba me había comido un helado y quería agua porque este era muy dulce, entonces para quitarme el empalago. Pasaron unas dos horas y se vino la noche, entonces decidimos irnos. Popeye que siempre es tan lindo, nos dijo que él nos iba a dejar, y como las chicas sabían que a mi me gustaba hace tiempo, me dijeron que ellas tenían algo que hacer, que me llevara a mí. Yo no me molesté para nada, y me monté al carro. Cuando íbamos llegando a la casa, en la esquina del barrio, estaba Mauricio, y cuando pasamos, se quedó mirando como si no lo pudiera creer, probablemente se imaginó que lo que yo estaba haciendo en el centro era esperando a Popeye y que yo era quien sabe qué por haberlo reemplazado tan rápido.

Popeye se quedó en frente de mi casa un rato, y apagó el carro; pero lo único que hicimos fue hablar, y aunque Mauricio se quedó abajo en la esquina, podía imaginarme su cara, sus celos, su cólera, de saber que yo había seguido adelante. Cuando Popeye se fue, me metí en mi casa y estuve aproximadamente unos minutos esperando, porque sabía que el timbre iba a sonar, y así fue...

2 Comments:

  1. Loli said...
    Una vez, mi maldito asesino me dijo: quien cela ama mucho, pero quien no lo hace ama mejor...
    Me gusta tu estilo Mari, te sigo.
    Te califico said...
    en el blog de la baby-putita de loli deje un pequeño comentario para vos

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Mi lectura por lo que queda del año!!

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